Animal Defenders International

 

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1. Introducción

Posted: 30 May 2008

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Durante los últimos cien años, nuestro entendimiento acerca del planeta en el que vivimos y de los animales con los que lo compartimos ha crecido enormemente. Hemos dado pasos agigantados en tecnología, medicina y conocimiento; sin embargo, ¿cómo podemos considerarnos seres civilizados cuando continuamos permitiendo el sufrimiento y el abuso de los animales por simple entretenimiento?

No obstante, ¿qué tan lejos tenemos que ir? Los investigadores encubiertos de ADI han sido testigos del sufrimiento animal en los circos itinerantes en Sudamérica y alrededor del mundo mediante material captado a través de filmaciones, fotografías y datos de observación. Los investigadores trabajaron junto a los funcionarios circenses, tomando atenta nota de sus rutinas diarias, de sus prácticas de cuidado animal y de los efectos físicos y psicológicos que la vida en el circo les genera a los animales. Nuestros investigadores recopilaron evidencia escrita, en video y en fotografías. Este informe contiene un reporte detallado de los resultados de nuestras investigaciones junto con las recomendaciones para una solución humanitaria a un problema generalizado y puede ser leído viendo conjuntamente el DVD “Alto al sufrimiento en los circos” –el cual incluye impactantes imágenes recogidas durante el curso de la investigación-. El video puede ser obtenido de las distintas organizaciones listadas al final de este reporte o también se puede ver en línea a través de http://www.youtube.com/adisudamerica

Los investigadores de ADI monitorearon o consiguieron empleo en los circos, proveyendo un material sin precedentes: un vistazo de cómo son tratados los animales entre bastidores y detrás del telón. Los investigadores tuvieron acceso a diversas sesiones de entrenamiento llevados a cabo fuera de la vista pública, durante esos periodos -cuando el personal de los circos no sabía que los observaban- se llevaron a cabo los peores y más sustanciales casos de abuso.

Nuestra evidencia confirma que el sufrimiento animal es inherente a los circos itinerantes y también corrobora que a pesar de las falsas creencias populares, dicho sufrimiento no se restringe exclusivamente a los animales silvestres o exóticos. Los animales domésticos y de granja también sufren dentro de los circos.

Las pruebas recopiladas fueron corroboradas con investigación académica y científica sobre los efectos del transporte y del confinamiento prolongado en animales. No obstante es importante señalar la escasez de fuentes primarias de información sobre el tratamiento de los animales en los circos y de los efectos derivados de la vida en circos itinerantes. Debido a esta escasez, nos hemos visto obligados a examinar la investigación científica referente al traslado, confinamiento y cautiverio de animales en otras industrias similares como los zoológicos y los laboratorios. Igualmente, hemos hecho uso de estudios relacionados con el transporte de caballos. La similitud de condiciones ha hecho posible el traslado de resultados a la situación de los animales en circos.

De manera particular, la investigación en Sudamérica comenzó en el año 2003 y abarca un minucioso estudio, que jamás se había realizado, acerca del uso y trato de los animales en circos en Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú. Dicho estudio se basó en la observación detallada de animales circenses seleccionados al azar en cada país – Bolivia (2 circos), Colombia (4 circos), Ecuador (5 circos), Perú (7 circos) y Chile (7 circos). Los resultados de nuestra investigación presentan un temible cuadro de abuso sistemático, confinamiento severo y privación al que los animales están sometidos.

Seguridad Pública

Los circos itinerantes son lugares inseguros debido a la inevitable cercanía del público asistente a los animales peligrosos y por su carácter temporal. Alrededor del mundo, trabajadores circenses, miembros del público (incluyendo niños) han sido atacados e incluso asesinados por animales de circo en varias oportunidades. Leones, tigres, chimpancés y elefantes han escapado en el pasado y muchas personas han perecido como consecuencia de esto.

En julio de 2004 el circo peruano “Hermanos Caballón” se encontraba de gira en la localidad de Saavedra, en Bolivia. Al finalizar la función, un león escapó de su jaula y atacó a un niño de 8 años de edad y a su padre, al intentar defender al menor. Como consecuencia del ataque, el menor perdió un ojo y sufrió otras heridas de gravedad.

Recientemente, en julio de 2007 una leona de 7 meses de edad y 36 kilos de peso escapó de un circo itinerante en el Perú y deambuló por la una autopista principal Ramiro Prialé por más de 4 horas. De acuerdo con el diario El Comercio, la operación de captura de la leona generó: “el despliegue de siete camionetas PNP [Policía Nacional Peruana] y cerca de 30 efectivos entre los que se encontraban agentes del 105 y del Escuadrón de Emergencia. El cerco alejó a los curiosos e intentó calmar al animal que rugía, se movía en círculos y alzaba las patas en señal de ataque.”

Además del riesgo que este tipo de circos presenta para las personas, es importante notar que este ambiente también presenta un riesgo para los propios animales. Los circos llevan consigo animales silvestres, muchos de los cuales son mezclados con otras especies incompatibles afectando su seguridad, forma de vida natural y amenazando su capacidad de supervivencia.

Bienestar y estrés

El comportamiento de un animal doméstico es fuertemente influenciado por su ascendencia salvaje, tal como el comportamiento de caballos en manadas y los impulsos de depredador en herbívoros domésticos y salvajes. Por lo tanto, los estudios científicos sobre las especies domésticas proveen una indicación de como las especies salvajes relacionadas, pueden responder a ciertos estímulos.

Según Webster, “el bienestar de un animal es determinado por su capacidad para evitar el sufrimiento y para mantenerse en buena forma.” (1994; 2005). A la inversa, según el Diccionario Conciso de Oxford (1981), “sufrimiento” significa “[el] sometimiento o experiencia de dolor, pérdida, daño o incapacidad”, el cual incluye tanto el sufrimiento mental como el físico. Para un animal, la buena forma incluye tanto la física como la mental.

De acuerdo con lo anterior, si bien el bienestar animal consiste inicialmente en ‘realizar acciones’ para que los animales se sientan bien y para que se mantengan en buena forma, tal como proveerles de una buena alimentación y vacunarlos en contra de las enfermedades, estas acciones no son suficientes. El bienestar animal consiste en darle a los animales cierto control sobre su propio ambiente (Broom, 1991; Webster, 1994; 2005). Este control, les permite a los animales evitar el dolor, el sufrimiento mental y, mantenerse en una forma comparable al estado de auto-preservación.

La medición del bienestar animal es una tarea difícil. No obstante, los estudios científicos han desarrollado varios indicadores potenciales de bienestar. Entre ellos se encuentran los indicadores fisiológicos, el estrés y el comportamiento estereotípico.

En primer lugar, el ritmo cardiaco acelerado y los altos niveles de cortisol, son indicadores fisiológicos de una carencia de bienestar (Broom y Johnson, 1993). En el segundo lugar, las investigaciones han demostrado que la respuesta de los animales al transporte, al cautiverio y al confinamiento es el estrés, entendido éste como un “estímulo que sobrepasa la capacidad total de adaptación” (Broom y Johnson, 1993). Es decir que cuando los mecanismos de adaptación de un animal sobrepasan su capacidad de resistencia, surge una alteración y el resultado es el estrés. El tercer indicador de un bajo bienestar, puede ser el comportamiento “estereotípico” entendido como una secuencia repetida, relativamente incambiable de movimientos, sin una función obvia (Broom y Johnson, 1993).

Viviendo en tales condiciones de confinamiento, no es sorprendente ver que muchos animales de circo pierdan el control de sus mentes. El comportamiento frustrado, reiterativo y estereotípico los domina. Estos comportamientos sin sentido, estereotípicos (también llamados estereotipados) demuestran que el animal ya no es consciente de sus alrededores. Este comportamiento no se presencia en su estado salvaje, por lo cual para los conductistas de animales es un signo claro de angustia de los animales. De tal forma, lo llamaremos “locura circense.” Los investigadores de ADI, atestiguaron que un número grande de animales presentaron este tipo de comportamiento, incluyendo ladearse, caminar de un lado a otro, sacudir la cabeza y correr descontroladamente.

Los comportamientos estereotípicos indican estrés de largo plazo y problemas de adaptación. Este comportamiento, ha sido observado en gallinas enjauladas, cerdos (Fraser (1975) en Maas (2000)), tigres de circo (Nevil y Friend, 2003), caballos (Brion (1964) en Maas (2000)), y muchas otras especies en granjas, zoológicos, laboratorios y, en otras situaciones de cautividad. Igualmente, este comportamiento ha sido identificado en niños autistas y personas privadas de la libertad (Levy (1944) en Maas (2000)). Es importante reiterar, que este tipo de comportamiento anormal no se presenta en su hábitat natural.

Broom y Johnson señalan: “En condiciones naturales, los animales son constantemente estimulados por cambios en su ambiente físico y social. No obstante, cuando los animales son puestos bajo un control ambiental limitado, tales como en granjas, zoológicos, o en residencias como animales domésticos, algunos componentes de estimulación se reducen mientras que otros aumentan” (1993). Los animales crean expectativas específicas frente a las consecuencias derivadas de las diferentes actividades. Si éstas dejan de materializarse, los animales no pueden activar su propia serie de procedimientos de control (Broom y Johnson, 1993).

Frente a la carencia de estímulo y de control sobre su ambiente algunos animales responden con apatía, otros con comportamiento estereotípico o con un aumento en agresión (Broom y Johnson, 1993). Tanto la carencia de estímulo, como la carencia del control ambiental son inherentes a la vida de los animales en los circos. Este tipo de comportamiento es particularmente evidente en especies salvajes, pero también está presente en animales domésticos, incluyendo los animales de granja y los caballos.

Broom y Johnson señalan: “en la mayoría de los casos no sabemos si el comportamiento estereotípico le ayuda al individuo a sobrellevar las condiciones, le ha ayudado en el pasado pero ahora ha dejado de ser útil, o nunca le ha ayudado y siempre ha sido una patología de comportamiento. No obstante en todos los casos, este comportamiento es indicativo que el animal tiene un poco de dificultad en sobrellevar las condiciones [actuales], por tanto es un indicador de un [nivel] reducido de bienestar” (1993).

Conclusiones

El circo no es el ambiente adecuado para ningún animal. Debido a las restricciones de espacio, tiempo, movilidad y de instalaciones, ningún animal tendrá la capacidad de comportarse como si estuviera en su ambiente natural. Muchas de las especies que comúnmente se encuentran en los circos, tienen comportamientos muy especializados por lo cual es imposible satisfacer sus necesidades básicas.

En la actualidad, la humanidad se encuentra en una época en la reconocemos la inteligencia y la sensibilidad de las otras especies con quien compartimos nuestro planeta y entendemos sus necesidades ambientales y sociales. El sufrimiento tanto de las personas como de los animales es difícil de demostrar. Sin embargo si los animales se comportan de una manera anormal o muestran comportamientos que son causal de preocupación, ésta preocupación debe ser considerada como justificada hasta que se pruebe lo contrario. Una civilización que se considera humanitaria, debe darles el beneficio de la duda a las víctimas potenciales.

En este orden de ideas, es importante precisar que en ningún momento estamos sugiriendo la idea de ‘la eliminación del circo’, por el contrario, apoyamos la idea de mantener el circo pero sacando a los animales de él y dejando que las personas se encarguen del entretenimiento. A medida que los animales vayan saliendo del circo, surgirá y se fortalecerá la tendencia de reemplazarlos por circos sin animales. La industria de circo, aún puede florecer e incluso aumentar la asistencia del público sin el estigma del sufrimiento animal.

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